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lunes, 10 de marzo de 2014

Dinosaurios en la “Tierra Media”

     Aunque salió publicado hace un año, en la revista internacional Cretaceous Research se describió  un nuevo dinosaurio gigante en Marruecos. El nuevo dinosaurio carnívoro pertenece a la familia Carcharodontosauridae, un grupo de dinosaurios gigantes bípedos que vivieron durante el período Cretácico en Eurasia, África y las Américas. La descripción de esta nueva especie de dinosaurio se basa en un único y «peculiar» hueso de la parte superior del cráneo (el hueso frontal), el cual muestra una prominencia en forma de cúpula por encima de sus ojos. Por esta razón, los investigadores lo han bautizado con el nombre de Sauroniops pachytholus, o “ojo de Sauron”, en recuerdo al mítico personaje de ficción del Señor de los Anillos creado por JRR Tolkien que tiene el aspecto de un ojo grande.


Reconstrucción del Sauroniops pachytholus, al fondo alimentándose de un Spinosaurus juvenil. En primer plano, dos espinosaurios en pleno combate.  Ilustración de Emiliano Troco


     Este gran depredador vivió hace unos 95 millones de años, durante el Periodo Cretácico en el sur de Marruecos, junto con otros depredadores gigantes como el Carcharodontosaurus y el Spinosaurus. Los autores especulan con la función que podrían tener unos huesos tan gruesos en el cráneo en forma de cúpula, postulando la hipótesis de que pudiera ser la consecuencia de la evolución de un comportamiento ligado al sexo, donde los machos de esta especie se enfrentarían a golpes con la cabeza durante la época reproductiva, como hacen los bóvidos modernos que tienen un cráneo con un grosor equivalente.

Os dejamos a continuación la referencia completa del trabajo:






sábado, 23 de marzo de 2013

Thalattoarchon, el soberano del mar



Un equipo internacional de científicos liderado por la Dra. Nadia B. Fröbisch del Museum für Naturkunde de Berlin (Alemania) ha descubierto en lo que ahora es el desierto de Nevada (EE.UU.), el fósil de un antiguo depredador marino de 8,6 metros de largo de hace 244 millones de años (Triásico Medio). Este gran cazador ha sido bautizado como Thalattoarchon saurophagis, es decir, el soberano del mar comedor de lagartos. Este primitivo Icthosaurus, grupo de reptiles marinos que vivieron al mismo tiempo que los dinosaurios y que vagaron por los océanos durante 160 millones de años, se caracterizaba por un cráneo enorme y sus fuertes mandíbulas, con dientes cortantes como cuchillos que utilizaba para apresar y arrancar la carne de sus presas. Según los autores del trabajo Thalattoarchon era capaz de atacar y devorar sin problemas a presas de su mismo gigantesco tamaño, representado el primer gran depredador en las cadenas alimentarias marinas que se alimenta de animales con un tamaño similar al propio después de la gran extinción del límite Pérmico/Triásico, extinción que mató entre el 80 y el 96% de las especies en los océanos de la Tierra.

Reconstrucción de T. saurophagis del Triásico Medio de Nevada (USA).

La extinción finipérmica fue sin lugar a dudas la mayor extinción sobre la historia de la Tierra. La devastación fue tal, que la recuperación completa de los ecosistemas necesitó de varios millones de años hasta alcanzar de nuevo una estructura trófica compleja. El nuevo hallazgo pone de manifiesto que durante el Triásico Medio, más de 8 millones de años después de esta catástrofe, los ecosistemas y las cadenas tróficas se habían recuperado por completo, con la presencia de grandes depredadores en la parte más alta de la pirámide alimenticia. Es importante destacar, como comenta el trabajo, que la recuperación en los ecosistemas marinos fue más rápida que los ecosistemas continentales. En tierra firme no fue hasta el Triásico Superior cuando aparecieron depredadores de gran tamaño comparables a Thalattoarchon, como Erythrosuchus o Ticinosuchus¸ 30 millones de años después de la gran extinción, evidenciando la completa recuperación de las cadenas alimentarias terrestres a niveles altos.

Este interesante trabajo ha sido publicado en la prestigiosa revista internacional Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. y cuya referencia completa tenéis a continuación.





martes, 19 de febrero de 2013

Eosinopteryx, un nuevo dinosaurio-ave



Como ya hemos comentado en anteriores entradas, existen innumerables evidencias de que las aves son un grupo muy derivado de dinosaurios que apareció a finales del Jurásico y se diversifico de forma importante a partir del Cretácico Inferior. Sin embargo, la presencia de plumas no aparecieron para facilitar el vuelo, sino probablemente como una forma de asilar al organismo del medio y controlar así su temperatura interna. Un nuevo dinosaurio-ave descubierto en el Jurásico Medio-Superior de China, corrobora esta hipótesis.

Un equipo internacional dirigido por el Dr. Pascal Godefroit del Royal Belgian Institute of Natural Sciences acaban de publicar en la revista internacional Nature Comunications una nueva especie de dinosaurio con aspecto de ave bautizado con el nombre de Eosinopteryx en la Formación Tiaojishan al Oeste de la Provincia de Liaoning. Este nuevo dinosaurio emplumado de 30 cm de longitud es anterior a los dinosaurios similares de los cuales se ha creído durante mucho tiempo habían evolucionado los pájaros. Sin embargo, los restos estudiados demuestran que era incapaz de volar dada su pequeña envergadura alar y  a su estructura ósea que restringía su capacidad de batir las alas. La presencia de dedos adecuados para caminar por el suelo y un menor número de plumas en la cola y las patas, sugieren de nuevo que no sería un animal volador.

U. Southampton. Ilustración de Eosinopteryx

Es importante destacar que el descubrimiento de Eosinopteryx, modifican las actuales hipótesis filogenéticas, cuestionando la posición Archaeopteryx, sugiriendo un panorama más complejo en el origen del vuelo. Eosinopteryx aumenta la diversidad conocida de dinosaurios de pequeño tamaño en el Jurásico, mostrando además que dinosaurios con planes corporales similares podrían ocupar diferentes nichos ecológicos en un mismo ecosistema.
Puedes consultar el trabajo original en inglés en:

  



sábado, 2 de febrero de 2013

¿El “tontosaurio” de Cuenca?



El yacimiento de Lo Hueco (Cuenca), posiblemente el yacimiento más importante de dinosaurios del Cretácico Superior de España, ha permitido recuperar miles de restos de dinosaurios y otros animales mesozoicos. Un reciente trabajo publicado en la revista PlosOne describe un completo cráneo del un saurópodo de este yacimiento. Los restos fueron encontrados en la campaña de excavación de 2007, sin embargo el tedioso trabajo para su preparación y estudio, hace que las sorpresas vayan apareciendo poco a poco.
En este trabajo liderado por el investigador Fabien Knoll del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, ha permitido describir el cráneo de un Ampelosaurus que vivió hace 70 millones de años, el primer representante del género identificado en la Península Ibérica. Ampelosaurus pertenece al grupo de los titanosaurios, un grupo de grandes saurópodos herbívoros que dominaron los ecosistemas durante el Cretácico Superior. Gracias a técnicas de tomografía, los científicos han creado una imagen 3D del cráneo del dinosaurio, y han podido describir tanto su cerebro como su oído. El estudio indica que este gran dinosaurio podría haber llegado a medir hasta 15 metros de largo, sin embargo, su cerebro no ocupaba más de ocho centímetros. Además, los autores remarcan que la “simple” estructura del oído podría indicar que este dinosaurio tendría movimientos que se sucedían de forma lenta y poco ágil, no estando “adaptado” a mover rápidamente ni los ojos, ni la cabeza, ni el cuello. Según afirman los investigadores "el aumento del tamaño del cerebro no ha sido favorecido durante la evolución de los saurópodos".

Reconstrucción 3D del cráneo de Ampelosaurus y el tamaño de su cerebro. Ilustración de O. Sanisidro.

Quisiera aprovechar esta noticia y esta última afirmación para recalcar algunos de los titulares con los que se ha difundido esta noticia en algunos medios de comunicación, como “El lento y torpe dinosaurio de Cuenca”. Esta aseveración puede llevar a error y confusión ya que parece que un cerebro pequeño está ligado a la torpeza del animal. Idea que había acompañado a los Dinosaurios durante dedicadas, debido al descomunal tamaño de muchos de ellos en comparación con sus cerebros. Es obvio que la teoría de la evolución y la selección natural han actuado sobre estos animales, como con cualquier otro ser vivo, por lo que si en realidad estos “tontosaurios” no hubiesen estado adaptados a su medio, tened por seguro que no hubiesen tenido el abrumador existo que tuvo este grupo de Dinosaurios durante el Jurásico y Cretácico. Como reflexión personal, a veces, el desconocimiento del porque de un proceso o hecho nos hace buscar respuestas simplistas, que no siempre tienen porque acercarse a la realidad.

Para aquellas personas que puedan estar más interesadas en ampliar información, aquí tenéis la referencia completa del trabajo. También podéis acceder al texto original en inglés pinchando en el link:






domingo, 27 de enero de 2013

¿Qué comen los dinosaurios?



   Aunque publicado ya hace tiempo, nos sigue pareciendo interesante comentar la siguiente noticia. Un equipo dirigido por el investigador irlandés David Hone de la University College de Dublin publicó el pasado mes de mayo en la prestigiosa revista Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, la primera evidencia de restos de un pterosaurio azárquido en el interior de la carcasa del terópodo dromaeosáurido Velociraptor. Como sucede con muchos tesoros escondidos entre los almacenes de los museos, el ejemplar fue encontrado en la década de los 1990 en Mongolia, pero hasta ahora no había sido descrito. El ejemplar está muy bien conservado, con toda la cavidad torácica en su posición original, conservando también el contenido estomacal.  Este tipo de hallazgos son de gran importancia ya que son las evidencias directas más claras para conocer la dieta de los animales extinguidos, pero aun es más raro encontrar este tipo de restos en dinosaurios terópodos.


Detalle de la cavidad torácica de un Velociraptor con restos de pterosaurios en su interior.


Tradicionalmente, se tiene la visión de que este tipo de terópodos carnívoros (dromaeosáuridos) son más bien depredadores activos. Sin embargo, este nuevo descubrimiento indica que también podrían ser carroñeros, al menos de manera ocasional. Aunque tampoco debemos descartar que Velociraptor fuera capaz de cazar a pterosaurios cuando tomaran tierra, tal y como lo hacen predadores actuales con las aves.

Paso a paso, y gracias al descubrimiento de fósiles como este, podemos ir conociendo mejor muchos de los aspectos sobre el comportamiento de diversos grupos de dinosaurios que tradicionalmente, debido a la escasez de este tipo de fósiles, no pueden ser conocidos únicamente a partir del estudio de huesos desarticulados.

Para aquellos que quieran ampliar más información, podéis consultar la referencia completa en el siguiente link:


jueves, 16 de agosto de 2012

El cráneo del Turiasaurus


Hace algunos años, en el 2003, se describió uno de los mayores dinosaurios que jamás han pisado la tierra en la vecina localidad turolense de Riodeva. Este nuevo dinosaurios herbívoro, el más grande de Europa, fue bautizado con el nombre de Turiasaurus riodevensis, un espectacular saurópodo de 30 metros de longitud. Sin embargo, como es habitual en este tipo de hallazgos, los restos encontrados, aunque de suma importancia, restaban de estar completos. Durante años se han seguido excavando los yacimientos por parte del equipo de paleontólogos de la Fundación Dinópolis, lo que ha permitido seguir recuperando más huesos de este imponente animal, teniendo ya el 55% del total del esqueleto, entre los que se encuentran un total de 24 huesos de la cabeza. Estos nuevos restos del cráneo de Turiasaurus, publicados el pasado 27 de marzo en la revista Journal of Systematic Paleontology, permiten de manera significativa aumentar el conocimiento que tenemos sobre este dinosaurio, siendo este uno de los tres únicos cráneos de estos gigantescos animales del Jurásico que se conocen en todo el mundo.

Reconstrucción tridimensional del cráneo de Turiasaurus. Francisco Gascó
 
     Es importante destacar este hallazgo, ya que debido al pequeño tamaño y fragilidad de los múltiples huesos que componen el cráneo (son huesos con milímetros de grosor), éstos rara vez fosilizan, lo que complica la identificación y reconstrucción de esta importante parte del animal.

    Esperamos, que con el tiempo también podemos encontrar en el término municipal de Alpuente restos de este gigante europeo.

viernes, 3 de agosto de 2012

Tiranosaurios con mucha pluma


     Recientemente, comentamos en nuestro blog nuevas evidencias de que los dinosaurios pudieron ser animales de sangre caliente. Relacionado con este tema, está la siempre apasionada discusión de la aparición de las plumas en los dinosaurios como un sistema de aislamiento para mantenerse caliente, similar al pelo de los mamíferos. Durante mucho tiempo se ha pensado que este derivado de la piel, al igual que las escamas, las uñas o los pelos, apareció en un pequeño grupo de dinosaurios terópodos, y que con el tiempo, fueron “reutilizadas” de forma muy eficiente durante la evolución del vuelo en el grupo que dio origen a las aves actuales.

     Sin embargo, cada vez son más comunes, sobretodo en China, la aparición de nuevos dinosaurios no avianos, que parecen estar recubiertos por plumas. Este es el caso de un nuevo dinosaurio terópodo que ha sido bautizado con el nombre de Yutyrannus huali. Según el trabajo recientemente publicado en la revista Nature y dirigido por el Dr. Xing Xu del Instituto de Paleontologia de Vertebrados y Paleoantropología de la Academia de Ciencias China, este nuevo dinosaurio con plumas de hace unos 130 millones de años sería pariente del famoso Tyranosaurus rex. En este trabajo se describen 3 ejemplares: un adulto, que pesaría en torno casi una tonelada y media, y dos juveniles, de media tonelada, convirtiéndose en el dinosaurio más grande conocido que tenían el cuerpo cubierto de plumas o al menos parte de el.


Ilustración de varios ejemplares de Yutyrannus huali. Autor: Brian Choo


    Dado su volumen y el tipo de plumaje filamentoso (parecido al de un pollo recién nacido), los científicos descartan que pudiera volar lo que refuerza la teoría de que las plumas aparecieron como un aislante que probablemente favorecieron el control de la temperatura del animal, confiriéndoles una mayor independencia del ambiente externo. 

Podéis consultar la referencia completa del trabajo aquí:



jueves, 26 de julio de 2012

Dinosaurios de Sangre Caliente


     Uno de los grandes dilemas referentes a la biología de los dinosaurios era si éstos eran animales de sangre fría o ectotermos, como los actuales reptiles, o por el contrario eran seres de sangre caliente o endodermos, como los mamíferos. Esta sutil pero importante diferencia es de gran importancia ya que condiciona de forma importante su comportamiento y biología. Un animal ectotermo (que no genera calor interno) necesita obtener el calor del ambiente, con lo que depende completamente de esto para poder, por ejemplo, alimentarse. Por el contrario, un animal endotermo, que mantiene una temperatura corporal más o menos constante independientemente del ambiente, le permite, por ejemplo, mantenerse activo en periodos más frios o durante la noche. Durante décadas se ha especulado si los dinosaurios serian animales de sangre fría o caliente, aunque debido a su naturaleza reptiliana y a la común presencia de una estructuras en sus huesos denominadas Líneas de Paro del Crecimiento (LAGs de las siglas en ingles de Lines of Arrested Growth), se les suponian seres ecotérmicos.


     Los LAGs se aprecian como unos anillos oscuros parecidos a los que encontramos en los troncos de los árboles. Estas lineas se forman por la parada o relentización del crecimiento del animal durante las épocas mas frias o con menores recursos alimenticios. Hasta ahora, la presencia de estos LAGs era considerada como un indicio de ectotermia, ya que se relacionaba el paro estacional de crecimiento con la incapacidad del animal de mantener una temperatura corporal más o menos constante durante la estación de pocos recursos. Estas estructuras que se encuentran típicamente en los reptiles, eran la base para afirmar que los dinosaurios podrían ser animales de sangre fría.


Lamina delgada de un hueso de ciervo, donde se puede observar (flechas) las LGAs indicando paradas del crecimiento durante la vida del animal, similares a las identificadas en numerosos huesos de dinosaurios. Escala de la barra 500 micras. Fuente:  Köhler et al. (2012).

     Sin embargo, era difícil conciliar a un animal de 30 toneladas, tomando el sol durante horas para poder “calentarse” y comenzar su actividad diaria. Este dilema parece haberse solucionado gracias a un equipo de investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) en colaboración con un investigador del Instituto Polar de Noruega, quienes han publicado recientemente en la prestigiosa revista Nature que en los huesos de un centenar de rumiantes actuales, representativos de la diversidad específica y ecológica de este grupo de mamíferos, también presentan líneas de parada del crecimiento. Estos resultados muestran que la presencia de estas líneas no es un indicador de una fisiología ectoterma (que no genera calor interno), como se pensaba hasta ahora, ya que todos estos mamíferos de sangre caliente las tienen, estando estos LAGs directamente relacionadas con cambios ambientales o de los recursos disponibles durante la vida de estos animales. El estudio desmonta así el argumento clave de la hipótesis que los dinosaurios podían haber sido reptiles de sangre fría. 


     No nos queda más que dar la enhorabuena a los autores por este magnífico trabajo, y para aquellas lectores que puedan estar interesados en ampliar la información aquí os dejamos la referencia completa del trabajo:



jueves, 12 de julio de 2012

Aves y Dinosaurios


     Acaba de salir publicado un nuevo artículo sobre dinosaurios en la prestigiosa revista internacional Nature. En él, un grupo de investigadores de diversos centros de investigación de Estados Unidos junto con nuestro amigo el Dr. Jesús Marugan-Lobon, de la Universidad Autónoma de Madrid, estudian la forma del cráneo de distintos grupos de dinosaurios y de aves actuales, concluyendo que los cráneos de la aves adultas actuales presentan unas formas similares a los cráneos juveniles de diversos grupos de dinosaurios terópodos.

     Este fenómeno se conoce como heterocronía, y básicamente implica que durante el desarrollo y evolución de un grupo se producen modificaciones en los tiempos o en la velocidad en la que se producen los cambios morfológicos dentro de un organismo. En el caso que describen estos autores, se produjo un tipo especial de heterocronia denominada Paedomorfosis, que supone que los adultos de una especie presentan la forma de los juveniles de sus ancestros. Según esto, el estudio demuestra que aspectos físicos de las aves modernas tan característicos como el tamaño corporal reducido, los grandes ojos y los cerebros globosos, son el resultado de al menos cuatro episodios sucesivos de acortamiento en el crecimiento normal de sus ancestros los Terópodos, presentando las actuales aves formas similares a los cráneos de dinosaurios Terópodos en sus estados embrionarios o juveniles.

Fig. 1 a–c, Cráneos de diferentes arcosaurios. A) Alligator (izquierda) embrion de 46 dias, (derecha) adulto; b) Coelophysis (dinosaurio primitivo), (izquierda) juvenile y (derecha) adulto; c) Archaeopteryx (izquierda) Juvenile y (derecha) adulto.
    
     Este trabajo no hace más que reforzar la ya bien fundamentada hipótesis de que las aves son un grupo de dinosaurios muy evolucionado que conquisto el medio aéreo y que sobrevivieron a la gran extinción de finales del Cretácico.